Edmundo González Llaca

  • Principal

S.O.S: El enemigo en casa

Imprimir Imprimir | Enviar a un amigo Enviar a un amigo

Artículo publicado en el periódico Excélsior el 05 de marzo de 1982.

Si el problema fuera sólo de tasas de interés, baja de precios del petróleo, falta de competitividad, inversiones circulante y cotizaciones: si el problema fuera el despido de los sueños clasemedianeros del viaje a Disneylandia, el cambio de coche o la videocasetera; si el problema fuera esto y todos los males que imaginemos en los desheredados, se hubiera perdido poco, muy poco. No; el problema es más grave y profundo que los índices y porcentajes con subidas y bajadas.

Para empezar, la noticia de que el Banco de México se retiraba del mercado nos dejó un sentimiento de estar solos, más solos que Dios el viernes por la noche. Después el, “te lo dije”, “¿no cambiaste?”, “¿no compraste?”, “¿no vendiste?”, el cinismo que sustituye al civismo, la sensación de que se está en una casa de valores de 2 millones de kilómetros cuadrados, donde hay más mercaderes que compatriotas imponiendo su evangelio: “Reetiquetaos los unos a los otros”.

El problema, pues, no es el deterioro de nuestro peso en relación a otras monedas sino el deterioro de nuestras relaciones de convivencia, la devaluación de lo que somos, la pérdida de nuestra estima nacional y, lo que es verdaderamente grave, que al caos de la ambición desenfrenada se opongan la apatía y el desencanto. En este momento podremos tener el recelo de todas las madres solteras del mundo, pero no tenemos derecho a la indiferencia.

En la medida en que tenemos un destino comunitario y que por lo tanto la felicidad no la podremos conseguir en el aislamiento, y menos aún en la deslealtad al país, ahora más que nunca es necesario convertir la confusión y el malestar en toma de conciencia y participación ciudadana: el egoísmo y el abstencionismo sólo pueden aprovechar a los más voraces y mentirosos.

Cierto, no podemos evitar la desconfianza, pero sí la pasividad y la falta de realismo.

Desconfiemos de aquellos que por rechazo a la retórica vacía, terminan haciendo de los hechos un motivo de culto religioso, olvidando que la acción sin palabras carece de significado: desconfiemos de los críticos que medran con la angustia del pueblo sin proponer soluciones: el diagnóstico sin remedio crea pestilencia: desconfiemos de los que afirman que decidir es función de los gobernantes y ejecutar obligación de los ciudadanos: desconfiemos de los que reducen nuestros problemas a lo económico y a lo que se mide o se pesa: es momento de política, de ideas y valores: desconfiemos de los que impugnan el costo de las elecciones: son las serpientes que incuban el huevo del fascismo. Desconfiemos, como dice Miguel de la Madrid, de los que culpan al mundo externo de nuestros problemas: son tránsfugas que eluden la responsabilidad y el sacrificio que exige el momento.

Desconfiemos de todo, menos de nuestra capacidad para exigir el ejemplo a los gobernantes, menos de la importancia de nuestra participación en la consulta popular de los candidatos, menos de que algún día volveremos a recuperar la confianza.

También te recomiendo leer los siguientes títulos

    01 Dic 07 | Política

    Escribe un comentario

    Páginas

    • 1 Curriculum Vitae
    • 2 Servicios Profesionales
    • 3 Investigación y Programa contra la Corrupción

    Libros y publicaciones

    • A R T Í C U L O S
      • Amor
      • Cristo
      • Cultura
      • Erotismo
      • Futbol
      • Miscelánea
      • Muerte
      • Política
    • C O N F E R E N C I A S
      • Los inmigrantes en Querétaro
    • L I B R O S
      • Alternativas del Ocio
      • Corrupción. Patología Colectiva
      • De lo Cotidiano
      • El Jicote
      • El perfil del ciudadano en una democracia
      • Guía del Seductor
      • La Opinión Pública
      • Teoría y Práctica de la Propaganda
    • P U B L I C A C I O N E S
      • Almas Gemelas
      • Benito Juárez

    Anuncios Patrocinados

    Buscar

    Deja tu e-mail:

    Te informaremos cuando haya algo nuevo qué ver y qué leer. Si no hay nuevo contenido, no te enviaremos nada.

    Diálogo Queretano

    ↑ Difundir Diálogo Queretano.

    © Edmundo González Llaca · RSS Feed