Sexenio: La cortina
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La semana pasada el Ejecutivo se reunió con su gabinete para darles instrucciones sobre el método y los principios de la entrega de su administración. Les recomendó claridad, transparencia y puntualidad. Es muy encomiable que el Presidente se preocupe por entregar la casa limpia y en orden, pero creo que hubiera sido más importante dedicar esa reunión para verificar con los funcionarios los compromisos de campaña no cumplidos, los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo aún pendientes y el estado de avance de los programas. Nada, el gran tema era preparar Las Golondrinas. |
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El Presidente cometió un error al impulsar la sucesión. Su convocatoria a los destapes generó distracción y un desgaste de energías para el país que se arrastró desde el segundo año de gobierno. Ahora falta todavía más de un año para las elecciones y al Presidente se le queman las habas por entregar. No es criticable planear la transición, lo preocupante es que se quiera bajar la cortina cuando todavía le quedan tantas cosas que no pueden esperar al próximo presidente. Con esta imagen de un gobierno en estampida, el Ejecutivo reduce su poder y capacidad de negociación, la que todavía necesita. No puede esperar, como lo señalamos en el artículo pasado, la reforma electoral; tampoco la nueva ley sobre Radio y Televisión ni un nuevo ordenamiento jurídico sobre la seguridad pública. El régimen de pensiones y jubilaciones públicas está desangrando al país y sería una irresponsabilidad nadar de muertito para que el de “atrás pague”. Ante esta cantidad de cosas por hacer, no cabe la defensa de Manuel Espino al Presidente: “Las maletas hay que tenerlas listas desde el primer día en que llega uno a una responsabilidad”. Sí, y desde que uno nace ya trae el certificado de defunción, pero no por eso se dedica más tiempo a hacer el testamento que a vivir. El Presidente complica las negociaciones inevitables del presupuesto, todavía en la incertidumbre por lo de la controversia constitucional, en medio de estas ceremonias tan prematuras del adiós. ¿Quién va a querer negociar de la oposición con un Presidente que a la menor provocación afirma que ya tiene un pié en el estribo? ¿Pero qué otros temas podría impulsar la administración del Presidente Fox ? Creo que una de las grandes aportaciones de este sexenio ha sido la lucha contra la corrupción. El Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI), es la joya de la corona de la estrategia foxista. En poco tiempo esta institución ha dado pruebas de su utilidad a favor de la honradez, pero también de que puede quedar como flor sexenal. Es preciso que el gobierno dialogue con los legisladores y se analicen las posibilidades de otorgar la autonomía constitucional al IFAI y mayores recursos. La lucha contra la corrupción por parte de esta administración se ha visto salpicada de “sospechosismo”, con la proliferación indiscriminada de una nueva forma de pillaje: los fideicomisos. No hay una información actualizada sobre su padrón, sus procedimientos y control. Según Hacienda existen 156 fideicomisos que manejan recursos por 55 mil 442 millones de pesos. Cantidad muy respetable. En octubre del 2004 la Cámara de Diputados aprobó una iniciativa para fiscalizar los fideicomisos que ahora reciben fondos públicos y el Senado ya le dio el visto bueno, ahora está en manos del Ejecutivo para su publicación. Si de lo que se trata al tomarse tanto tiempo en la entrega, es de cuidarse la espalda de la próxima administración, creo que es mejor estrategia de inocencia aprobar leyes y programas de lucha contra la corrupción. Publicado en Excélsior el 09 de junio de 2005 |
