Pasado y presente, tapadismo vs. sucesión adelantada
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El hecho que haya escrito sobre las diversas plagas que azotan al país con la sucesión adelantada que padecemos, no significa que tenga nostalgia por el tapadismo practicado en los sexenios anteriores. Imposible olvidar al centralismo presidencial de la decisión, los secretarios encapuchados; el terror por “moverse”; las adivinanzas de la prensa; las patadas debajo de la mesa y las reglas no escritas. Recuerdo un juego se llamaba El Destape y circulaba en forma de volantes. ¡Un juego para toda la familia… revolucionaria! |
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Abajo del texto un dibujo de una serie de capuchas numeradas y unas tijeras. Del lado izquierdo. “Instrucciones. 1) Recorte los tapados y úselos como fichas. 2) Tire un dado por turno. Avance el número que obtuvo y espere mayores instrucciones del tablero. 3) ¡Tú también puedes ser el ganador!” Del lado derecho. “Edad, 35 años en adelante”. El primer cuadro señala: “Le tocó Secretaría. Avance 3″. En el siguiente aparece un hombre tras las rejas, “le tocó ser el chivo expiatorio: lo encarcelan por fraude. ¡Gracias por participar!” En el siguiente cuadro el dibujo de unas tijeras, “recorta personal de su dependencia. Avanza 2″. El dibujo de un automóvil chocado contra un poste. “Su hijo protagoniza un escándalo. Retrocede 4″; “comparecencia”. No dice nada importante. Avanza 1; le toca el discurso del 20 de noviembre. Avanza 5″. En el siguiente cuadro, el dibujo de un micrófono. “Declaraciones idiotas. Regresa a la 17; ¡periodicazo!, pierde 3″. El dibujo de una mano con un pulgar hacia abajo. “Reestructuración del gabinete. Pierde un sexenio. Vuelva a empezar”. Otro cuadro, “Time, portada en revista gringa. Gana 2″. El dibujo de unos cubiertos. “Los empresarios le brindan una comida. Gana 2; lo postulan para gobernador. Gracias por participar; somete a un viejo líder obrero. Gana 5; comparecencia. Plantones de protesta afuera del recinto legislativo. Pierde 7″. El dibujo de un signo de pesos. “Le descubren cuentas dudosas. Retrocede a la 25″. El dibujo de un avión. “Gira por Europa. Lo incluyen en la comitiva. Avanza 8; la prensa lo menciona como fuerte aspirante. Pierde 4″. El dibujo de unos labios. “¡Escándalo! Le descubren una amante. Gana 2; ¡periodicazo! Descubren que sus abuelos son extranjeros. ¡Gracias por participar!”; “ve preparando tu programa de gobierno (sic). Pasa a la 82″. En el cuadro 82. ” ¡Gracias por participar! ” El dibujo de una isla con una palmera. “Lo mandan de embajador a Cuba. Vuelva a empezar”. El dibujo de un hombre quitándose una capucha. “Se autodestapa. Pase a la 79″. En este cuadro, “el mero mero lo llama a su despacho. Pase a la 82″. En este cuadro. “Gracias por participar”. “Lo nombran presidente del PRI. Vuelva a empezar”. En el último cuadro. “¡Felicidades! Es usted nuestro mejor hombre”. El dibujo de la silla presidencial. Nadie duda que el país ha cambiado y la cultura política está patas arriba, ya no hay dedos ni encapuchados, pero si nos vamos al fondo del asunto, es decir si analizamos cómo se veía la designación del candidato presidencial en la época del tapadismo y cómo se percibe ahora con la sucesión adelantada, realmente no hay muchas diferencias. La designación del candidato presidencial de los partidos no deja de ser un juego de maniobras entre unos cuantos, que no tienen nada que ver con las necesidades del pueblo. Algo que provoca impotencia, burla y sonrisas despechadas. Simplemente la designación de los candidatos presidenciales sigue siendo demasiado costoso para el país y algo ajeno y distante para la mayoría. Publicado en Excélsior el 20 de enero de 2005 |
