Otras dudas. “Ranking” de la corrupción
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Ni quien se oponga a la posibilidad de que la corrupción sea medida o cuantificada, de lo que se trata es de verificar si la metodología es la correcta y, en consecuencia, si la información que obtenemos en las encuestas es precisa y confiable. Los índices de Transparencia Internacional y Mexicana revelan imperfecciones que despiertan demasiadas dudas. Pero sigamos con el tema. |
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Como señalamos en el artículo pasado, Transparencia Internacional elabora índices de percepción de la corrupción en los países, otorgándoles un rango numérico de cero a diez, que van de “muy corrupto” a “muy transparente”. Con base en estos datos de la percepción de la corrupción interna, elabora comparaciones con otros países y un orden entre todos. Igual que en el box, hace un “ranking” de naciones, donde por cierto Finlandia es el país con menos corrupción percibida y Bangladesh el más corrupto. México ocupa el lugar 64 en un conjunto de 133 países. Esta clasificación además de francamente muy divertida, ¿qué tan cierta será? A Gustavo Mazcorro, Premio Anual de Investigación sobre Corrupción en México, otorgado por la Secretaría de la Función Pública, la investigación de Transparencia no lo convence. A mí, como desde hace años lo habrán comprobado los lectores, obviamente tampoco. Mazcorro comparte la tesis de que la corrupción tiene muchas causas y es “conspiracional e indeterminada”, pero también alerta sobre otras razones. En primer lugar cambia constantemente el número de países que investiga Transparencia Internacional, en el 2000 consideró 91 países y en el 2003 examinó a 133. Los países pueden moverse como resultado de la inclusión y exclusión. Agrega Mazcorro que esto de medir las “percepciones” es difícil, pues son opiniones generales y subjetivas; ni existen reportes formales que expliquen el contexto. Por ejemplo, en México las sexo servidoras saben muy bien sobre la necesidad de corromper a las autoridades para ejercer su oficio, y este soborno es algo de lo más común y conocido en México. En Suecia la prostitución está prohibida y hasta los febriles clientes son multados. Algo inimaginable en nuestro país. Esto de comparar países en los que los datos son generados de manera independiente y subjetiva, Mazcorro lo califica de simple conjetura. Incluso, sostiene, muchos de los países son “incomparables”. Esto no significa que los índices de corrupción de Transparencia Internacional y Mexicana sean inútiles y no sirvan para nada. Por supuesto que no. Su aportación es muy valiosa e interesante para la lucha en contra de la corrupción. A partir de sus datos se puede profundizar o realizar nuevas investigaciones que nos permitan no sólo delimitar con más precisión el fenómeno, sino también ponderar esos estudios internacionales que parecieran tener otros propósitos, como desacreditar al país o hacerlo poco estimulante para la inversión o la ayuda extranjera. Esta tarea de investigación correspondería a las autoridades federales y estatales. Hace tiempo propuse que la designación del Secretario de la Función Pública la hiciera el Congreso u otra instancia colegiada, pues el problema es que toda denuncia de corrupción tiene una gran carga política y permanentemente se desautoriza a la institución, invocando venganzas partidistas. No se ha hecho nada al respecto, una compensación sería la creación de un Instituto autónomo encargado del estudio de la corrupción, el estímulo a la participación ciudadana, la difusión de las soluciones, la discusión ética y la asistencia técnica al gobierno y los particulares. PUBLICADO EL 19 DE FEBRERO DEL 2004 | EXCELSIOR |
