Edmundo González Llaca

  • Principal

Más sobre los riesgos. La gran arma del escándalo

Imprimir Imprimir | Enviar a un amigo Enviar a un amigo

“Te estás viendo muy moralino”. Me asesta un amigo, lo cual me cala, pero me mantengo imperturbable como Juárez. Prosigue: “Eso de desaconsejar el escándalo como arma política, es para hacerlo delante de un tribunal de monjas carmelitas, la realidad es que no podríamos entender las grandes transformaciones de los países sin escándalos.

Los cambios en la sociedad son cada vez más difíciles y mediocres y se necesita que venga esa revelación que nos sacuda para poder hacer algo importante en política.

A ver dime. ¿Estados Unidos sería igual sin el “Watergate”? ¿Quién se atreve ahora en Estados Unidos a espiar a un enemigo? ¿Sería el mismo el cuidado de los presidentes gringos con sus colaboradoras, sin la relación de Clinton con la Lewinsky?” Remata: “¡Qué vivan los escándalos! Y Dios nos dé muchos”.

Respondo. No he rechazado la estrategia del escándalo como arma en contra de la corrupción, incluso sugerí una serie de recomendaciones para obtener mejores resultados. No me metí en su evaluación ética, simplemente los describí y señalé sus riesgos. Si me apuran un poquito creo que la apuesta es demasiado alta y en el caso de la deshonestidad el sólo hecho de utilizar el escándalo es empezar con el pie izquierdo. Lo señalamos, y así lo hemos vivido en las últimas semanas, el escándalo polariza a los protagonistas, eclipsa la agenda política; las negociaciones se suspenden; salpica descrédito indiscriminadamente y se provoca una crisis generalizada del sistema político, donde francamente nadie puede salir con el brazo levantado.

El especialista inglés sobre el tema, John B. Thompson, incluso considera que el escándalo, lejos de que pueda provocar consecuencias de cambio, ayuda al statu quo y a robustecer las posiciones políticas más conservadoras. Los responsables de haber perturbado el orden social reciben su castigo y queda la creencia de que el sistema político y los gobernantes han demostrado su capacidad de desenmascarar y condenar a los transgresores.

Personalmente tengo varias preocupaciones. La primera es la desconfianza que han provocado los escándalos en la opinión pública hacia todo lo que sea política, ya no digamos a los partidos, que son los más afectados en toda esta crisis de credibilidad. La gente no hace distinción entre dirigentes y organizaciones, los políticos involucrados se han llevado al abismo a sus instituciones. La atmósfera de escepticismo tendrá un grave reflejo en el interés y en la participación política de los ciudadanos. El abstencionismo alcanzará niveles como para socavar cualquier legitimidad en las urnas.

El liderazgo político tiene como principales componentes la capacidad profesional, las virtudes personales y el carisma. Los hechos de corrupción tan generalizados hará que se atrofie la capacidad de juicio de la opinión pública. ¿De qué sirve tener como líder a alguien que supuestamente sí sabe cómo hacerlo, si es un pillo de siete suelas? ¿De qué sirve tener a una buena persona si no sabe elegir ni controlar a su equipo? La suspicacia generalizada a la política, a los políticos, a la capacidad profesional y a los valores éticos personales, abonan el camino a los liderazgos de inexpertos políticos, pero eso sí, muy carismáticos.

El panorama no es muy halagüeño. Quizás lo peor de todo es que después de un escándalo se provoca una inercia a favor de la exhibición de nuevos y más excitantes secretos. Acabar reputaciones de un plumazo y seguir con la explotación mercadotécnica, son dos platillos demasiado exquisitos para políticos y medios de comunicación.

PUBLICADO EL 29 DE ABRIL DEL 2004 | EXCÉLSIOR

Artículos relacionados

  • Sentir. Resfriado vs. Corrupción
  • La corrupción. Soluciones I
  • La corrupción. Sus causas XII y, ¡puf! último
  • La corrupción. Sus causas XI
  • La corrupción. Sus causas X
  • La corrupción. Sus causas IX
  • La corrupción. Sus causas VIII
  • La corrupción. Sus causas VII
  • La corrupción. Sus causas VI
  • La corrupción. Sus causas V

11 Dic 09 | Política

Escribe un comentario

Páginas

  • 1 Curriculum Vitae
  • 2 Servicios Profesionales
  • 3 Investigación y Programa contra la Corrupción

Libros y publicaciones

  • A R T Í C U L O S
    • Amor
    • Cristo
    • Cultura
    • Erotismo
    • Futbol
    • Miscelánea
    • Muerte
    • Política
  • C O N F E R E N C I A S
    • Los inmigrantes en Querétaro
  • L I B R O S
    • Alternativas del Ocio
    • Corrupción. Patología Colectiva
    • De lo Cotidiano
    • El Jicote
    • El perfil del ciudadano en una democracia
    • Guía del Seductor
    • La Opinión Pública
    • Teoría y Práctica de la Propaganda
  • P U B L I C A C I O N E S
    • Almas Gemelas
    • Benito Juárez

Anuncios Patrocinados

Buscar

Deja tu e-mail:

Te informaremos cuando haya algo nuevo qué ver y qué leer. Si no hay nuevo contenido, no te enviaremos nada.

Diálogo Queretano

↑ Difundir Diálogo Queretano.

© Edmundo González Llaca · RSS Feed