Los medios. En defensa del periódico
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Ahora que la radio y la televisión nos han hecho sentir su poder, en la discusión sobre las reformas a las leyes respectivas, una parte de la clase política y la sociedad civil, al menos el círculo rojo, estamos aterrados ante el poder de los Frankesteins que hemos formado. Y seguiremos formando, como diría Don Teofilito, pues en las próximas elecciones los candidatos les inyectarán una buena cantidad de dinero. De los $8,456 millones destinados al proceso electoral, calcule que el duopolio televisivo se va a llevar unos tres mil millones. |
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Mi amiga Rebeca Arenas me envía por Internet un texto en defensa de los periódicos, para que los propagandistas y legisladores nos respeten: “No importa que Internet sea rápido, ni que la televisión nos dé muchos canales con lo mismo, ni que el radio cacaree sus noticias en una avalancha repetitiva. Los periódicos constituyen una herramienta indispensable y de gran utilidad para la gente. ¿Acaso ha intentado usted matar un zancudo con un teclado, o castigar al perro en el hocico con la pantalla del monitor? Por eso no importa que no lo lea, el periódico será siempre el mejor aliado en todos los momentos de la vida. He aquí algunos de los mil y un usos del periódico. I. USOS DOMÉSTICOS: Madurar aguacates. Recoger la basura. Sacarle brillo a los vidrios. Envolver el pesebre. Nivelar las patas de la mesa coja. Empacar la vajilla en el trastero. Tapizar la jaula del pájaro. Recoger las heces del perro. Cubrir los muebles y el piso antes de pintar. Evitar que se meta el agua por debajo de la puerta. De tapete en las puertas de las fincas. De protector en el piso del garaje, si el carro bota aceite. Matar moscas e insectos rastreros. Prender chimeneas. En una crisis, como papel higiénico. II. USOS EDUCATIVOS: Castigar al perro en el hocico cuando se orina en la casa. Recortar letras y fotos para las tareas de los niños. Construir cometas y globos. Elaborar títeres. Hacer barcos de papel. Forrar cuadernos”. Conocer la riqueza del idioma, las famosas ocho columnas: “Violóla, matóla y fugose”. “III. USOS COMERCIALES: Envolver la panela. Ensanchar zapatos. Rellenar los bolsos para que conserven su forma. Envolver la carne. Empacar clavos en la ferretería. Hacer un sombrero de pintor”. Para envolver artesanías, en una ocasión ya en el aeropuerto, me percaté que una olla de barro negro de Oaxaca estaba envuelta en un Excélsior del día que acostumbro escribir. No puede evitar destaparla y la olla terminó rompiéndose, pero nadie me quitó el placer de sentir que, dos años después, el artículo había servido para algo. “Enmascarar los carros en la hojalatería. Dar trabajo a voceadores y periodistas. Envolver flores. Empacar voladores y papeletas. Cortar moldes de modistería. Hacer rulos. Envolver cuadros en las marqueterías.” Si Usted es secuestrador, para tapar las ventanas. “IV. USOS FESTIVOS: Prender los asados. Rellenar el muñeco de año viejo. Prender el marrano de Navidad. Rellenar los regalos del amigo secreto. Fabricar el embudo de mago que desaparece a los compañeros de clase. Como paraguas para que el aguacero no dañe el peinado. Para hacer moldes y estampar las camisetas del equipo del barrio. Para usar como “ventosa” para sacar los vientos del cuerpo. Con huecos a la altura de los ojos para esconder a los espías. Para que “los malos” escondan el revólver en las películas. Como vaina para guardar el machete. Para subir el ego de políticos, deportistas y gente de la farándula artística. Aaaaah,.. ¡¡¡Y PARA ENTERARSE DE LAS NOTICIAS!!! ¡Qué viva por siempre el periódico!” Publicado en Excélsior | 15 de Diciembre de 2005 | |
