La mataviejitas y el mata gays, su mensaje electoral
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No sé Usted, estimado lector, pero yo observo a los candidatos presidenciales atribulados, jadeantes, ofuscados; más perdidos que un ballenato que se lanza a la playa, confundiendo sus arenas ardientes con las aguas frías. Candidatos que en automático avientan su rollo y no se preocupan por analizar los acontecimientos diarios y concretos, donde podrían obtener lecciones más vivas para hacer definiciones y fijar compromisos. La reciente captura de “La mata viejitas”, yo nomás de verla hubiera caído muerto, y el loco de remate del “Mata Gays”, sólo les merecieron comentarios superficiales sobre el tema de la seguridad. |
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Estos dos personajes, dignos de un museo del horror, y las circunstancias de su detención, son dignos de analizarse. Iría más allá, las lecciones que de aquí se desprenden, deben incluirse en la agenda electoral nacional. Días antes de que fuera aprehendida “La mata viejitas”, las autoridades habían manejado la hipótesis de que se había suicidado, como siguieron apareciendo cadáveres y era difícil que viniera desde el más allá a hacer sus fechorías, cambiaron la información. Se vanagloriaban de que habían detenido a su cómplice, diariamente anunciaban la comparecencia de testigos que lo reconocían. Al parecer todo fue falso, pues atrapada la asesina, dejó de aparecer el supuesto cómplice. El acusado habrá respirado tranquilo. En el caso del “Mata gays”, nunca nos enteramos que ya había asesinado a cuatro homosexuales, hasta cuando lo confesó ante la televisión. Los policías no habían informado nada de la existencia de este multiasesino, a pesar de que su método era claramente el mismo. Preocupados por no perturbar a la comunidad gay no alertaron a nadie. ¿Cuántos crímenes hubieran podido evitar? Los dos hechos nos hablan de una policía que sigue padeciendo los problemas antediluvianos, desde que se inventó la macana y la chapa: inclinada a crear culpables a la medida, con tal de supuestamente tranquilizar a la sociedad y a la prensa; autoridades que callan la información e inventan y desaparecen estadísticas ¿Qué podemos esperar de una policía mentirosa, manipuladora y atávica? En el caso de la detención de “La mataviejitas”, no fue resultado de una tenaz y científica investigación de los policías, sino de una afortunada casualidad. Un ciudadano, que alquilaba una habitación a la última víctima, llegó a la casa, le sorprendió que una señora saliera corriendo y que la puerta del cuarto de la casera estuviera abierta. Al descubrir la escena del crimen, no dudó en perseguir a la sospechosa y demandar el auxilio de unos policías que pasaban por el lugar, quienes hicieron la aprehensión. ¿Cuál es el mensaje? Ni en la solución del problema de la seguridad ni en ningún otro, es suficiente la acción y el personal de las autoridades, se exige la participación de la ciudadanía. No hay suficientes policías, ni inspectores para acabar con la delincuencia, es fundamental la colaboración de todos. Los candidatos presidenciales, en sus discursos, nunca recuerdan este compromiso recíproco. En la búsqueda del voto, no quieren molestar a nadie ni con el pétalo de una responsabilidad cívica. Las autoridades informaron que recompensarían a los policías que hicieron la detención, pero gracias a la presión de los medios de comunicación y la opinión pública, ampliaron el premio al ciudadano valeroso. Pero destaquemos, no era su intención. Hace falta en el país programas que reconozcan y estimulen los comportamientos de los ciudadanos ejemplares. Nada de esto vieron los candidatos ballenatos. Publicado en Excélsior el 02 de febrero de 2006 |
