La corrupción. Sus causas VIII
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Uno de los grandes negocios de los corruptos ha sido la pobreza. Los funcionarios, en medio del fango de todas las carencias, como modernos gambusinos, han sabido encontrar las pepitas de oro. Incluso en las desgracias es cuando les parece ir mejor. Ahora que los recursos naturales escasean, los pobres que viven de ella se encuentran más sometidos a las autoridades que manipulan sus exigencias. |
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Un permiso para pescar, la concesión de una mina, sacar agua de un pozo, todo se ha encarecido. Hace una semana Gil Díaz dijo que México tendría menos de la mitad de su deuda pública si se eliminaran la corrupción dentro del sector público y los precios subsidiados. Siempre me he opuesto a eso de cuantificar la corrupción, por lo viscoso del fenómeno, pero sí es cierto que los subsidios en los productos, los salarios o, en otra época, los famosos precios de garantía, eran auténticas orgías de corrupción. Los pobres, la mayoría sin niveles de educación, precisamente una de las causas de su condición, eran incapaces de protestar por el desvío de lo que se les había asignado, por temor a ser marginados de los programas. Detrás de muchas grandes fortunas están los programas de bienestar del gobierno dirigidos a los pobres; de las cascadas de recursos, sólo se salpicaba un poquito. Otra variante de la corrupción producto de la pobreza son los servicios municipales. Puede ser desde el diablito que curiosamente no ven los inspectores de la luz, hasta el terreno que se invade. ¿Qué puede hacer una gente sin recursos que llega a ganarse la vida a una gran ciudad? Coger unas láminas o unos pedazos de cartón e invadir sus alrededores; son tantos los asentamientos irregulares que no dudo en afirmar que el número de personas que duermen fuera de la ley es mayor el de quienes concilian el sueño en la normalidad jurídica. El gobierno creó una comisión llamada Corett, que estaba encargada de regularizar la tenencia de la tierra. Creo que esta institución nos otorga un espacio en la historia del mundo, pues se dedicaba a regularizar lo ilegal. En el fondo de la cuestión es: invada ahora, regularice después. La comisión tuvo funcionarios honestos pero otros no tanto. Los colonos sin papeles son todavía una fuerza social con una gran capacidad de movilización que encuentra en los funcionarios una gran disposición al soborno. La pobreza como causante de la corrupción tiene muchas variantes, es decir, podemos estar hablando de personas de escasos recursos, pero también de las que sólo tienen una limitación para competir con los poderosos. Quien pone un puesto ambulante o vende productos piratas, no se está muriendo de hambre, pero no tiene el capital para estar tú a tú con los grandes comerciantes. A través de la corrupción el ciudadano se sale de la fila de la legalidad, se salta los requisitos oficiales y llega al mercado. Es la corrupción más difícil de combatir porque el corrupto cuenta con la complicidad de mucha gente que, también con escasos recursos, no puede adquirir los productos originales. Al profundizarse el abismo entre los países pobres y los países ricos, reflejado entre otros espacios en la tecnología, muchos países propician la piratería, lo que hace aún más difícil condenarla en los ámbitos locales. La globalización ha maximizado la creatividad en la elusión de las normas. En fin, todas esta serie de variantes de la corrupción producto de la pobreza son difíciles de combatirlas con sesudas campañas publicitarias o amenazas de sanción. Valdría más enfocar los esfuerzos a una mejor distribución de la riqueza. PUBLICADO EL 19 DE JUNIO DE 2003 | EXCÉLSIOR |
