Edmundo González Llaca

  • Principal

La agenda. ¡Atrévase!

Imprimir Imprimir | Enviar a un amigo Enviar a un amigo

Revisar la agenda del año que termina para pasar los teléfonos a una nueva, es una tarea para hombres muy hombres que ni Robocop ni el Hombre Araña, en ninguna de sus versiones cinematográficas, se ha atrevido hacer. No por presumir, pero yo lo hago cada dos de enero.

Reconozco que al finalizar de revisarla acabo más deprimido que un diputado sin su bono de fin de año y me pongo más filósofo que un locutor dirigiendo un teletón. Con este artículo se van a dar cuenta.

La cuestión parece fácil. Se necesita tomar cuidadosamente la agenda antigua, agradecerle los servicios prestados y perdonarla por todas las ocasiones que momentánea y dramáticamente se nos perdió. Acto seguido dar vuelta hoja por hoja, sentir así golpe a golpe el paso de un año; introducirse real y concretamente a ese escurridizo misterio del tiempo, en el que todo acaba y todo comienza. Es la fórmula, el rito de la existencia: la muerte y el anuncio de la vida.

Recordar si se quiere a San Agustín: “¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si deseo explicárselo a quien me lo pregunta, no lo sé”. Quizás mejor pensar con Carlyle: “Ese gran misterio del tiempo, aunque no hubiese otro; esa cosa ilimitable; silenciosa, sin reposo, llamada tiempo, que avanza, veloz, silenciosa, como una inmensa marea”.

Es mi agenda. Aquí están las citas, los compromisos, los planes. Sin la savia del presente todo parece tan muerto. ¿Cuántas cosas ya estaban fijadas en el destino ineluctable? ¿Cuántas determiné libre y verdaderamente yo? ¿Qué fue realmente importante? ¿Qué fue más inútil que un árbol de navidad el 7 de enero? ¿Qué volverá? ¿Qué se desvaneció para siempre?

¡Ay el tiempo! Ni héroe ni villano ni amigo ni enemigo ni bálsamo ni veneno, simplemente el mejor soplete con el que cuenta la verdad. Durante todo el año cuántas cosas incompletas fue llenando, cuántos enigmas resolviendo, cuántos dolores enterrando. De todas las cosas grandes que imaginé encontrar, cuántas eran sólo espejismos; de las pequeñas, cuántas sólo el disfraz de la humildad. Eso sí, a todas el tiempo les dio su justa dimensión. Ni hablar, contra el ruido y la estática del presente, la música y la perspectiva que sólo otorga el pasado.

Y sigo revisando. Me asombro. Cada cosa precisa, rigurosa, “racionalizada”, evidentemente apresurada; un estado de emergencia sin concesiones. Para un ser humano desordenado como yo, cuánta violencia encierra la puntualidad, cuánta angustia la exactitud, cuánta frustración los retrasos. Todo sea por ganar tiempo, conjurar la muerte, pero quién sabe si para vivir. Además, con una culpa ¿Contra quién arremeter por el tiempo perdido?

La agenda es el mejor testimonio de una convicción ilusa, pensar que por medir el tiempo lo controlamos. Pero esto no es lo más patético, lo peor es sentir que el tiempo no ha hecho mella en nosotros, lo que ha envejecido es la agenda, los tachones, se los han llevado los días escritos en el papel, nosotros hemos pasado el pantano de sus urgencias totalmente inmunes a sus injurias. No es así, el tiempo tiene su propio tiempo, sus huellas su propio propósito, avanzar hasta el final, mientras tanto a cada quien nos irá dejando en la cuneta.

He terminado. Ahora viene el acto más duro, propio para los machos muy machos: tirar la agenda. Realmente se necesita mucho temple, es como tirar el eco de nuestra voz, el hijo de nuestra memoria. Tirar la agenda es como matar el pasado, minimizar la importancia de nuestra vida, Si el estimado lector se atreve, ojalá algún día me cuente qué se siente. Hasta el momento no he podido tirar ninguna.

PUBLICADO EL 02 DE ENERO DE 2003 | EXCÉLSIOR

Artículos relacionados

  • Sentir. Resfriado vs. Corrupción
  • La corrupción. Soluciones I
  • La corrupción. Sus causas XII y, ¡puf! último
  • La corrupción. Sus causas XI
  • La corrupción. Sus causas X
  • La corrupción. Sus causas IX
  • La corrupción. Sus causas VIII
  • La corrupción. Sus causas VII
  • La corrupción. Sus causas VI
  • La corrupción. Sus causas V

12 Dic 09 | Miscelánea

Escribe un comentario

Páginas

  • 1 Curriculum Vitae
  • 2 Servicios Profesionales
  • 3 Investigación y Programa contra la Corrupción

Libros y publicaciones

  • A R T Í C U L O S
    • Amor
    • Cristo
    • Cultura
    • Erotismo
    • Futbol
    • Miscelánea
    • Muerte
    • Política
  • C O N F E R E N C I A S
    • Los inmigrantes en Querétaro
  • L I B R O S
    • Alternativas del Ocio
    • Corrupción. Patología Colectiva
    • De lo Cotidiano
    • El Jicote
    • El perfil del ciudadano en una democracia
    • Guía del Seductor
    • La Opinión Pública
    • Teoría y Práctica de la Propaganda
  • P U B L I C A C I O N E S
    • Almas Gemelas
    • Benito Juárez

Anuncios Patrocinados

Buscar

Deja tu e-mail:

Te informaremos cuando haya algo nuevo qué ver y qué leer. Si no hay nuevo contenido, no te enviaremos nada.

Diálogo Queretano

↑ Difundir Diálogo Queretano.

© Edmundo González Llaca · RSS Feed