Heráclito: La oposición nacional
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| Artículo publicado en el periódico Excélsior el 19 de febrero de 1982. |
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Sus contemporáneos le llamaban “el oscuro”, por lo que no se extrañaron al verlo de un médico a otro preguntando: “¿Cómo se puede cambiar la humedad en sequía…?” Cuando la hidropesía inundó su cuerpo, se encerró en un establo con la esperanza de que el calor del estiércol hiciera evaporar el agua que le atormentaba. Hasta en su infructuoso remedio, Heráclito insistía en lo que todavía hoy, desde los vericuetos de sus reflexiones, se levanta majestuoso e imponente como un legado para el pensamiento universal: la vida es lucha, combate; el enfrentamiento de los contrarios es la madre de todas las cosas, el principio de toda verdad y armonía. |
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Los sistemas políticos occidentales, sin embargo, tardaron en convencerse de las bondades del pensamiento del filósofo griego aplicado a la necesaria oposición para el mejor desarrollo de los asuntos públicos. El derecho a discutir, votar, ser representado, elegido y, finalmente la presencia de una oposición partidista a la que no sólo se acepta, sino que legalmente se garantiza su existencia, ha sido un largo camino, plagado de lágrimas, cárceles, torturas y muerte. Pero bien ha valido la pena, nos animaría Heráclito, pues únicamente lo que se pone y opone, existe y resiste, tiene posibilidades de superarse. Todo esto viene a colación, pues en un análisis de contenido sobre las declaraciones de miembros de los partidos de oposición con relación al licenciado Miguel de la Madrid Hurtado, desde la fecha de su postulación como precandidato hasta el día 18 último, resultó que del 100% de las notas aparecidas en los 10 diarios de mayor circulación en el país, el 76% se limita simplemente a calificar al candidato, a su campaña y al PRI, y sólo el 24% restante, además de contener epítetos, los declarantes agregaban alguna o algunas razones para apoyar su adjetivación. Los términos para calificar van desde: lo sencillo (“parcial”), lo enigmático (“hay hastío sexenal ”); lo contradictorio (“débil”, “arrollador”); hasta el trabalenguas (“promonopolítico”). Cuando los partidos de oposición, a su vez, se refieren a ellos entre sí, las notas de prensa que incluyen análisis o argumentación se reducen aún más a favor de un lenguaje de títulos, florido y fecundo: “paleros”, “satélites”, “fantasmas”, “decadentes”, “oportunistas”, “sombras del pasado”. Lógico es que esta oposición no es la que propugna Heráclito. Un partido político es una organización social alrededor de una serie de ideas, no alrededor de una serie de ofensas. Justifica su existencia en la medida en que su desacuerdo purifica y perfecciona el discurso y la acción política. La oposición debe abarcar, por lo tanto, la crítica a las instituciones y a las personas destacando los elementos negativos; la discusión por medio del desarrollo de argumentos contrarios a los sostenidos por otros; las propuestas para resolver lo criticado y discutido, y el diálogo que busca confrontar lo que separa y no teme en destacar lo que une a los contendientes. Evidentemente no se trata de que los partidos opositores, en toda esta serie de actividades que deben desplegar, no utilicen los calificativos, es más hasta la ironía; ni tampoco se trata como lo afirma el candidato del PST (Exc. 15-II), de evitar la realización de una campaña fundamentada en atacar al PRI o al Gobierno. EL problema es que ese “ataque” sea predominantemente en base a calificativos que bautizan apocalíptica y dogmáticamente hombres, decisiones y circunstancias; convirtiendo así a la campaña en muro de lamentaciones y de descrédito que lo único que provoca es el empobrecimiento ideológico de la lucha política, la frustración y el abastecimiento. Los objetivos deben ser impugnar y formar la conciencia de los votantes, persuadirlos e ilustrarlos. Estamos en una batalla electoral, no en una ceremonia consagrada a la mirra o al copal. Creemos que todos los miembros de los partidos opositores deben pugnar por la invalidación de la vieja tesis, según la cual más que recibir votos a su favor, reciben votos en contra del PRI. Por su parte, el partido mayoritario ha subrayado que es el Plan Básico el punto de partida de la consulta popular, y de igual manera su candidato, en un intento de concretar y elevar la confrontación política, ha destacado siete temas de su campaña electoral. Hasta ahora, ninguna de estas tesis ha ameritado una crítica global, sistemática y coherente de los partidos opositores. Y es de lamentarse, pues siguiendo las reflexiones iniciales de Heráclito, sólo por medio de un proyecto y un antagonismo inteligente, imaginativo y aportador, podrá el país recorrer con mayor celeridad el camino dialéctico del progreso y la superación. |
