Gran Bretaña: Alma de pirata
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| Artículo publicado en el periódico Excélsior el 20 de mayo de 1982. |
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Afirmamos nuestra solidaridad con el pueblo de Argentina en su lucha contra los vestigios del colonialismo en las islas Malvinas, ha dicho Miguel de la Madrid. Bajo esta perspectiva, en esta desigual batalla, todos debemos contribuir a favor de nuestros hermanos del sur. Yo me permitiría recordarles a los argentinos que los ingleses no inventaron la piratería, pero la historia los registra como los mejores piratas del mundo. Los vikingos –palabra que significa “parásitos de mar”- fueron sus maestros, pero bien pronto sus ilustres discípulos los sorprendieron formando su propia escuela. |
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A fines de la Edad Media, el auge del comercio inglés coincidió con los avances técnicos de los navíos y la pillería internacional en los mares. Por ello, los mercaderes ingleses decidieron proteger sus costas con sus propios recursos, estableciendo una liga cuya tarea era cuidar los barcos nacionales, y en caso de aburrimiento, asaltar a los extranjeros. Tenían por supuesto la prerrogativa real, lo que lógicamente aumentó las vocaciones para ejercer el oficio, a tal punto que los mercaderes reclutaban a sus marinos con el anuncio público: “Con sueldo pero sin botín”. No es que quiera espantar a los argentinos, pero si los ingleses deciden desembarcar en las Malvinas, ¡aguas! En tierra, su flema se convierte en flama y todo lo incendian. Morgan en el siglo XVII, por ejemplo, atravesó la selva hasta tomar Panamá. Ahí reunió a sus hombres y les ordenó que no bebieran vino porque los españoles lo habían envenenado. Por supuesto que esto no era cierto, ni tampoco Morgan pertenecía a algún grupo antialcohólico, simplemente quería saquear e incendiar la ciudad, como lo hizo, y temía por algún chamuscado en el grupo. Finalmente advertimos a los argentinos que si deciden quejarse por algún excesillo de violencia, recuerden que también lo hicieron Francia y España en 1588 contra Drake. Los ingleses, después de aceptar formalmente la reclamación, le impusieron el terrible castigo de armarlo caballero por ser “el mejor maestro ladrón del mundo conocido”. Pero cuando si se enojaron los ingleses fue con Morgan por lo que hizo en Panamá. Previamente firmaron un tratado con España para “detener las depredaciones y establecer la paz”. Decididos a todos, apresaron a Morgan en Jamaica y se lo llevaron prisionero a Londres con el propósito de juzgarlo y darle una lección. Ahí, verdaderamente indignados lo armaron caballero y lo hicieron gobernador de Jamaica. Esto es, Inglaterra es la nación de Swift, Hobbes, Locke, Russell, Hawkins, Morgan, y parece imponerse la nostalgia por estos últimos. Ahora sin velas, ni parches, ni pericos en el hombro, ni patas de palo sino con Sea Harrier, submarinos nucleares, mísiles y portaaviones, infestan el Atlántico sur. Que los argentinos estén preparados, esta generación de gobernantes ingleses no nació con la luna de plata, pero sí con el alma de pirata. |
