En medio, erotismo y humor
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El erotismo es lo que está en medio del sexo y el amor; entre la carne y el espíritu; entre lo vil y lo sagrado. Cualidad sandwich, mezclada y jaloneada por lo carnal y lo divino. Si hay algo que distingue al erotismo es el sentido del humor. Nadie busca reírse cuando está inmerso en las convulsiones propias de los placeres venéreos ni tampoco cuando se está enamorado. A primera vista es fácil observar la distancia que guardan el instinto y el humor, lo que no significa que el sexo no sea una de sus principales fuentes de inspiración: “El sexo me da risa”, es un lugar común y quizás el apartado más importante del humorismo. |
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Y es que el erotismo redime a la bestialidad, pero con toda la carga de la inteligencia, es decir, puede aumentar el placer y enriquecer el amor, pero también despertar angustias y tensiones. El sexo entre los humanos no es una simple relación con la prójima (o), sino un conjunto de valores, creencias, mitos, costumbres; en síntesis, el sexo es cultura. El erotismo se ayuda del humor de algo que en la época actual tiene una carga trascendente: “El cerebro es mi segundo órgano favorito” (Woody Allen). Evidentemente el sexo preocupa y se ayuda de esa amargura propia del humor. “Conforme he vivido he descubierto que el sexo débil, ni es tan débil, y el sexo fuerte, ni es tan sexo” (Edmundo O’Gorman, tenía que llamarse Edmundo). Diría el viejito: “Vino la revolución sexual y me encontró sin cartuchos”. Estos tiempos de gran interés sexual, pero también de falta de compromiso y soledad, han producido una respetable cantidad de artículos que cumplen funciones sexuales y que el talentoso escritor Andrés Luna, las inscribe en el rubro: “De tamaño natural”. La perfección técnica de las muñecas humanizadas es objeto de las páginas humorísticas más célebres de Juan José Arreola: “La boca, las fosas nasales, la cara interna de los párpados y las demás regiones mucosas, están hechas con suavísima esponja, saturada con sustancias nutritivas y untuosas, de viscosidad variable y con diferentes índices afrodisíacos y vitamínicos, extraídas de algas marinas y plantas medicinales. Hay leche y miel bajo tu lengua”, dice El cantar de los cantares. Usted puede emular los placeres de Salomón; haga una mixtura con leche de cabra y miel de avispas, llene con ella el depósito craneano de su Plastisex, sazónela al oporto o al benedictine: sentir que los ríos del paraíso fluyen de su boca en el largo beso alimenticio. (Hasta ahora, nos hemos reservado la patente, el derecho de adaptar las glándulas mamarias como redomas de licor.)”. “Por lo que se refiere a la cabellera y demás vegetaciones pilosas, hemos logrado producir una fibra de acetato que tiene las características del pelaje femenino, y que lo supera en belleza, textura y elasticidad. ¿Es usted aficionado a los placeres del olfato? Sintonice entonces la escala de los olores, desde el tenue aroma axilar hecho a base de sándalo y almizcle, hasta las más recias emanaciones de la mujer asoleada y deportiva: ácido cáprico puro, o los más quintaesenciados productos de la perfumería moderna. Embriáguese a su gusto. La gama olfativa y gustativa se extiende naturalmente hasta el aliento, sí, porque nuestras venus respiran acompasada o agitadamente. Un regulador asegura la curva creciente de sus anhelos, desde el suspiro al gemido, mediante el ritmo controlable de sus canjes respiratorios. Automáticamente el corazón acompasa la fuerza y la velocidad de sus latidos”. Es muy fácil averiguar si se tiene una relación meramente física ¿En el sexo ha perdido usted su sentido del humor? Publicado en Excélsior el 27 de enero de 2005 |
