Desafuero, relación costo-beneficio
Imprimir
|
Enviar a un amigo
|
Supuestamente el beneficio de toda esta cuestión del desafuero es la aplicación de la ley, el respeto al Estado de Derecho; el precedente de que en el país no existe la impunidad y las sanciones se aplican independientemente del cargo que se ocupe. El desafuero es el epitafio de los intocables. Pues muy incomprendidos se deben sentir los promotores y los coadyuvantes del hecho. Según las encuestas el ochenta por ciento de los entrevistados afirman que el asunto del desafuero es político y no tienen nada de jurídico. Se podría responder, la aplicación de la ley no se somete a votación y allá el pueblo con su ignorancia. El problema es que aquí no acaba todo. |
|
La mayoría del círculo rojo de la prensa nacional pone el grito en el cielo pregonando una injusticia. Podría también argumentarse que no es una novedad, el gobierno ha estado desde hace años en calidad de cohetero, le chiflan porque truenan o porque no truenan. La desgracia es que existe una extraña coincidencia con la prensa extranjera, la que se pronuncia porque el desafuero es una maniobra ruin, un duro golpe para la transición a la democracia, que socava la credibilidad del gobierno, quita legitimidad a las elecciones del 2006 y pone en riesgo la estabilidad del país. Lo más significativo de esta crítica al desafuero es que se trata de periódicos que también han manifestado su desacuerdo con López Obrador. Parafraseando a Voltaire, no piensan que pueda ser un buen Presidente, pero no aceptan la legalidad las acciones realizadas. La otra desgracia es que esta exaltación a la ley ha provocado su uso indiscriminado, ya no como instrumento de la justicia sino de la venganza. En lo que podríamos llamar la versión institucional de Jorge Negrete y Pedro Infante intercambiándose cancionistas acusadoras y ofensivas, la Asamblea del Distrito Federal presentó ante la Corte una controversia constitucional contra los Diputados, por excederse en sus funciones, los Diputados respondieron con la misma moneda y presentaron otra controversia contra los asambleístas, por las mismas razones. En la misma línea, el PRD presentó una demanda contra la hermana del Secretario Creel, a la quien hace tiempo se le denunció por la utilización de un dinero de la institución en la que trabajaba, CONACULTA, al parecer sin el cumplimiento de los trámites obligados. En la televisión la lucha es entre los spots de la organización “No nos vamos a dejar” y los de una obscura organización, “México en paz”. La ley, que Aristóteles llamaba, la razón sin pasión, ahora que se pregona que se ha puntualmente ejecutado con el desafuero, ha generado odio, división y encono entre los mexicanos. La ley, que es el cauce pacífico de las diferencias, es principio de tensiones y turbulencia. La ley, que una de sus grandes ventajas es la certidumbre que provoca en la sociedad, ahora es detonador de lo imprevisible y factor de inestabilidad. Esta aplicación a raja tabla de la ley, nos está conduciendo a su total rechazo. Si alguien me dice que estoy llevando mal las cuentas, que el beneficio del desafuero no es pregonar que la ley es dura, pero es la ley, sino que el propósito es simplemente inhabilitar a un candidato y ganar las elecciones presidenciales. Bueno, reconozco que ante este argumento no tengo réplica, si realmente lo que se busca es el triunfo de los intereses personales y partidistas, aunque ruede o se incendie el país. Abandono la argumentación, las leyes del pragmatismo son inescrutables e invencibles. Yo parto de la idea de que, antes que nada, está nuestro amor a México. Publicado en Excélsior el 14 de abril de 2005 |
