El cinismo. La corrupción
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Como lo señalamos en el artículo pasado, sin duda que el virus más peligroso contra la honestidad es el cinismo. Para el inmoral existe el mal y el bien, pero prefiere el mal; para el amoral no existe el mal ni el bien, todo le da igual mientras triunfe; para el cínico existen el bien y el mal, pero lo importante es liberarse de la preocupación de distinguirlos. El inmoral es víctima de culpas que tarde o temprano lo acosan; el amoral no tarda en ser descubierto, pues lo delata su falta de escrúpulos. |
La corrupción. Crisis peligrosa
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La corrupción en México está en crisis, de acuerdo a la definición de la palabra: cambio considerable para mejorar o para empeorar en el curso de una enfermedad. Detengámonos en el concepto, pues habitualmente referirse a que algo está en crisis, es asociarlo con una circunstancia que se desliza fatalmente a su muerte. No es así, la esencia de la crisis es doble: las cosas no seguirán igual y el cambio no será superficial sino profundo. |
Babel. Otra propuesta
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El diagnóstico del historiador Enrique Krauze de que el país vive una discusión pública caótica, lo sostiene en una crítica despiadada a los tres poderes y a varias instituciones: al Ejecutivo le ha faltado liderazgo; el Legislativo no ha querido asumir el papel transformador; existe una crisis de partidos; al Judicial le falta aún legitimidad; la prensa no está cumpliendo con su papel; |
Krauze. Su propuesta
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En mi colaboración pasada manifesté mi entusiasta coincidencia con el diagnóstico de Krauze sobre el desbarajuste que existe en el ambiente político nacional, que se refleja en un ruido y confusión que empobrecen el debate público. Como en toda circunstancia en la que no se piensa ni se dialoga bien, la actuación y los resultados de la política son para llorar. |
Enrique Krauze. Los medios y el debate
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El historiador Enrique Krauze ha escrito un vehemente e interesante artículo en la revista que dirige, Letras Libres: “Para salir de Babel”. En su texto no deja títere con cabeza, aunque concentra su crítica en la clase política y en los medios comunicación. El problema, afirma Krauze, es que existe en el país una gran confusión; no hay una visión coherente de las cosas y el debate, sin pies ni cabeza, no produce la formación de una opinión pública crítica que pueda presionar al sistema político por el sentido correcto. |
Relaciones peligrosas. Los escándalos y los medios
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En la época actual afirmar que los escándalos son mediáticos es decir un pleonasmo. No podemos concebir un escándalo sin la participación determinante de los medios de comunicación, su presencia se encuentra en todas las partes que componen el nacimiento y evolución de este fenómeno social, pero incluso, ellos mismos en algunas ocasiones son los creadores del escándalo. |
Los escándalos. Avalancha inminente
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La historia así lo consigna, después de un escándalo político, como en los temblores, se reproducen otros nuevos de diversos tipos de intensidad. Así sucedió después de Watergate y no tiene porque ser la excepción nuestro país, donde han demostrado un gran atractivo para los políticos, que observan la oportunidad de arruinar una vida política con un video; |
Más sobre los riesgos. La gran arma del escándalo
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“Te estás viendo muy moralino”. Me asesta un amigo, lo cual me cala, pero me mantengo imperturbable como Juárez. Prosigue: “Eso de desaconsejar el escándalo como arma política, es para hacerlo delante de un tribunal de monjas carmelitas, la realidad es que no podríamos entender las grandes transformaciones de los países sin escándalos. |
La corrupción. Del espectáculo al escándalo
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En el artículo pasado analizábamos que los casos de corrupción son temas que tienen vetas muy aprovechables para ser utilizadas por los políticos como una forma de espectáculo, pues además de provocar una gran diversión a las masas son ampliamente persuasivos para provocar el descrédito de los adversarios. La aportación de la tecnología le ha dado a la corrupción un impulso que beneficia mucho a los medios de comunicación, principalmente a la televisión. |
La corrupción. El escándalo, beneficios y riesgos
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Muchos son los gobiernos que utilizan el escándalo como un arma contra la corrupción, la forma más simple para sacudir a la opinión pública y obtener su apoyo es con la aprehensión de los llamados “peces gordos”. En México se intentó recurrir a esta estrategia e incluso se utilizó el término comúnmente conocido en la teoría sobre el tema. |
