Drama político. Empresarios e intelectuales
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“La política no es mi profesión”, dijo el talentoso académico Jorge Castañeda al renunciar a su cargo. Me pregunto cuántos funcionarios actualmente deberían decir lo mismo y, lo más importante, que se lo hayan dicho al Presidente cuando les ofreció el cargo. Por ejemplo, ¿qué le dijeron los secretarios provenientes de la iniciativa privada? Además de la consabida frase, “la política no es mi profesión”, le advirtieron lo siguiente. |
Legisladores. Mal educados y relajientos
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Estaba en mi coche frente a un semáforo, esperando la luz verde, en el momento en que apareció, con la prudencia correspondiente y al grito interno de “por si las dudas”, miré hacia todos lados. Un taxista que estaba parado en la calle contraria, al observar mi prudencia, aprovechó para pasarse el alto que le correspondía y cruzarse en mi camino. |
Acceso a la información. La intimidad y su pesadilla
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Amorosos, la joven pareja de artistas decidió irse a un motel. Ya envueltos en el erotismo, que es imaginación y juego, decidieron filmarse. La pareja terminó su relación sentimental, en mi época los caballeros no tenían memoria, ahora son computadoras y además coleccionan videos. El “caballero”, decidió difundir la película de su compañera desnuda. |
Políticos. El peor defecto
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Durante un buen número de artículos escribí sobre las cualidades que debían adornar al hombre político, en ese tiempo un lector me solicitó que abordara también los peores defectos que podían padecer los hombres de poder. No lo hice por dos motivos, |
Derecho a la información. El futuro
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Si no modificamos la Ley Federal de Acceso a la Información y aumentamos las facultades del órgano intermedio entre las autoridades y los titulares del derecho, el Instituto Federal de Acceso a la lnformación, que por el momento aún representa un avance en el control de la administración pública, |
El IFAI. En ciernes
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No creo que el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) haya cumplido con los grandes objetivos que se le han fijado. No se escatiman sus avances positivos, el esfuerzo y buena voluntad de sus integrantes, pero de acuerdo al lenguaje romántico: “El por qué de su existir”, no lo termina de acreditar. Diría mi tía la dermatóloga, al grano. |
Nueva Ley. Los medios de comunicación y el acceso a la información
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La nueva ley de Transparencia y Acceso a la Información no fue hecha para uso exclusivo de los periodistas, pero por su derecho y responsabilidad: “buscar, recibir y difundir información”, no hay duda de que este sector es el que más debe aprovechar el ordenamiento creado. De acuerdo al informe de labores del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) no ha sido así. |
Derecho a la información. ¿Y los recursos?
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Sigo considerando que la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental es un gran avance en el proceso de democratización del país, una herramienta muy útil a favor de la rendición de cuentas y contra la corrupción. Pero no es suficiente, el gobierno está obligado a dar pruebas más claras de que realmente tiene la intención de que se cumpla esta ley. |
La información. Los obstáculos
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Uno de los obstáculos del ejercicio del derecho al acceso a la información son los funcionarios públicos. En forma inconcebible el Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores se pone al frente de toda esa burocracia amante de la oscuridad. Bien podríamos empezar por decirles con Rubén Darío: “Sal araña, no seas rencorosa, saluda al sol”. |
IFAI. Un año después
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Cuando el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública invitó a la “Semana Nacional de Transparencia”, me pareció francamente mucha la presunción de los organizadores ¿Toda una semana? ¿Y nacional? Al leer el programa me percaté que no solamente intervendrían los funcionarios de la dependencia, |
