Erotismo. ¡Hoja de parra!
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Como lo señalamos en el artículo pasado en el momento en que Adán y Eva se ponen la hoja de parra nació el erotismo ¿A quién se le habrá ocurrido? Lo más probable es que ninguno de los dos se percató de que, con la famosa hoja, hacían la primera reconversión industrial del mundo. Se iniciaba así el vestido, la moda, las revistas eróticas, las películas pornográficas. |
El erotismo. La salvación
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Tengo un drama personal digno de la mitología griega, ya de perdida de una telenovela en hora estelar. En el fondo de mí soy más solemne que un notario de pueblo y me fascina escribir de temas trascendentes donde supongo que de mis reflexiones dependerá la salvación de la patria. La realidad es que estos artículos no los lee ni mi secretaria. Otra cosa es cuando abordo temas considerados “frívolos”, de inmediato provoco más pasiones que un clásico futbolero. |
Ombligo. Erotismo o pornografía
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Mis miles de lectores, nada de la falsa modestia de mis tres o cuatro lectores, no se ponen de acuerdo. Algunos consideran que mi anterior artículo sobre el ombligo era erótico, otros afirman que era pornográfico. No identifico, bien a bien, que término utilizan para decirme un elogio o un reproche. Tengo la impresión de que ante mis paisanas queretanas herí alguna susceptibilidad, pues las que antes me saludaban con agrado, ahora al verme, como en el corrido de Juan Charrasqueado, sólo se aconsejan y se van. |
La moda. Ombligos
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Antes bastaba decir la palabra “ombligo”, para provocar risas y rubores; sólo se podía ver públicamente el ombligo de los Budas en los restoranes chinos o el de las mujeres en las playas. Aún en los lugares turísticos las que lo exhibían de alguna manera decían: “Yo me atrevo”. Ahora la imagen del ombligo se encuentra en el horizonte visual de quien camina en la calle, va a la Universidad o asiste a cualquier lugar público. Ahora simplemente dicen: “Yo también”. |
Divagaciones. El tiempo
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Después de las últimas tres olimpiadas he caído en profundas depresiones. José Alfredo Jiménez se convierte mi ideólogo de cabecera y en lugar de hablar me la paso tarareando en voz alta y en silencio: “Esta vida mejor que se acabe, no es para mí. ¡Pobre de mí!” Mi decaimiento no es por el tristísimo papel de nuestros atletas, sino por los malditos cronómetros que aparecen casi en cada deporte. Simplemente comprendo una cosa, no soy de esta época. Cada tiempo mide su tiempo y éste ya no es el mío. |
Legisladores. Mal educados y relajientos
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Estaba en mi coche frente a un semáforo, esperando la luz verde, en el momento en que apareció, con la prudencia correspondiente y al grito interno de “por si las dudas”, miré hacia todos lados. Un taxista que estaba parado en la calle contraria, al observar mi prudencia, aprovechó para pasarse el alto que le correspondía y cruzarse en mi camino. |
Zoológico. Los Viveros de Coyoacán
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Tal vez para mantener la armonía de mi musculoso cuerpo con mi bien peinada cabeza, quizás para no olvidar a qué huele el aire o a lo mejor para simplemente resistir el tránsito y no convertirme en un asesino serial, pero siempre que vengo al DF visito los Viveros de Coyoacán. Los cursis le llaman el pulmón de la ciudad, para mí es algo más, es el corazón, el sudor, la sangre y reflejo de la vida de esta megalópolis. |
La vida. La suerte
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Si hay algo que distingue a la humanidad es su obsesión por controlar todo lo que le rodea; la ciencia y la técnica concentran sus energías en eliminar lo inesperado de la existencia. Actualmente el mundo no parece estar satisfecho de los resultados de estas tareas y aumentan su afición precisamente por lo contrario: la magia y la suerte. Los libros más vendidos son los del adolescente inglés y sus aventuras entre brujas, Harry Potter, y el de la “Buena suerte”, escrito por dos suertudos españoles. Libro que ha vendido más de un millón de ejemplares y ha desplazado a todos los best sellers del filón comercial de la auto superación. |
Acceso a la información. La intimidad y su pesadilla
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Amorosos, la joven pareja de artistas decidió irse a un motel. Ya envueltos en el erotismo, que es imaginación y juego, decidieron filmarse. La pareja terminó su relación sentimental, en mi época los caballeros no tenían memoria, ahora son computadoras y además coleccionan videos. El “caballero”, decidió difundir la película de su compañera desnuda. |
La lluvia. Queretanos aterrados
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Cuando era niño, resultado de las lluvias, hubo una inundación en Tampico, a los damnificados los ubicaron en el estadio de futbol y para entretenerlos les llevaron variedad con artistas. El trío Los Panchos empezó a cantar una famosa tonadita: “Parece que va a llover, el cielo se está nublando ¡ay mamá! Me estoy mojando”. |
