Algo nefasto, sucesión adelantada
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Una democracia sin el pueblo es, recurriendo a la ideóloga Paquita del Barrio, una lámpara sin luz o una Biblia sin Jesús. Y a esta simplificación política, de dejarnos a los ciudadanos de a pie fuera de los asuntos públicos, pretenden condenarnos los partidos políticos, decididos a acaparar la agenda de los problemas nacionales con la elección interna de sus dirigentes y de su candidato presidencial. En la cruzada política “se aplican restricciones al pueblo”, están apoyados por la mayoría de los medios de comunicación. |
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La sucesión adelantada es un auténtico tsumani político que lo arrastra todo. La gente no deja de preguntarse ¿y qué tiene que ver mi problema de ingresos tan chaparros, los gastos y deudas de diciembre, con el hecho de que alguien decida erigirse como mi salvador y precandidato presidencial? En el mejor de los casos, el señor u señora que gane, tomará posesión hasta el primero de diciembre del 2006. Luego es necesario agregar el tiempo que tarda en acomodarse en la silla; finalmente el pequeño detalle que cumpla con sus compromisos. Mientras la clase política quiere vendernos el entusiasmo y esperanza de sus ambiciones, en el aquí y en el ahora, pasamos a formar parte de la realidad virtual. La circunstancia me recuerda una escena de la película El Titanic. El par de enamorados que se la estaba pasando muy bien en departamento de máquinas, tiene problemas con los enemigos de su amor, además de con el agua, pues son los primeros que viven los daños producidos por el iceberg. Suben por las escaleras internas para ponerse a salvo. Con un hacha intentan romper una puerta para entrar a la sección de camarotes. Del otro lado pasa un empleado que se detiene al observar las astillas de la puerta volar. Abierto el boquete pasan los enamorados, el empleado, que no tiene la menor idea de lo que está sucediendo, pretende detenerlos. Les exige sus nombres y amenaza: “La empresa Titanic Corporation los demandará por los daños que han ocasionado”. Algo así le pasa a nuestra clase política y a algunos periodistas que se prestan al juego, tenemos el agua hasta el cuello y quieren vendernos sus paquetes turísticos para el 2006. Esto no es nada nuevo, ya Venustiano Carranza el 15 de enero de 1919, publica un manifiesto que es una síntesis y una advertencia de los efectos de una prematura lucha sucesoria por la Presidencia, cualquier semejanza con lo que nos está ocurriendo no es una coincidencia: “Los efectos de la efervescencia política electoral demasiado anticipada tendrían que hacerse sentir, no solamente entre los miembros, funcionarios y empleados del Poder Ejecutivo, debilitando la acción de éste, sino que ya comienzan a trascender al funcionamiento del Poder Legislativo, y pronto tendrían que extenderse al Poder Judicial y afectar las relaciones entre los tres poderes”. “La injerencia que conforme a la nueva Constitución y a las nuevas leyes electorales debe tener el Poder Legislativo en la calificación final de las elecciones es causa que desde los momentos actuales se sienta ya una seria perturbación en el funcionamiento del Poder Legislativo, el cual, involucraría e inconscientemente, deja absorber casi toda su atención y embargar una gran parte de sus energías en el trabajo de constitución y reconstitución de los diversos grupos políticos que en el seno del Congreso tienen que formarse, y que, naturalmente, esperan para más tarde hacer sentir su influencia en el resultado de las elecciones presidenciales…” El peor espectáculo de la democracia: políticos y pueblo en pistas diferentes. Publicado en Excélsior el 06 de enero de 2005 |
